miércoles, 21 de febrero de 2018

En busca de la tumba de Cristo (L´Inchiesta, Italia, 2006)

En estos días previos a la Semana Santa he visto una película sobre los años posteriores a la muerte de Cristo. Su título en italiano es L´Inchiesta (La Investigación), nombre que refleja mejor la trama de la película que la traducción española "En busca de la tumba de Cristo", sin duda más comercial pero que no es tan fiel al argumento.

La película es un remake de otra película italiana de 1986 con el mismo título que ya comenté en este Blog hace unos años. Prácticamente tiene los mismos puntos fuertes y débiles, aunque al ser más moderna se nota que el argumento está más trabajado y los actores mejor seleccionados. El elenco dirigido por Giulio Base cuenta con caras conocidas en el panorama internacional como Max Von Sydow, Ornella Muti, F. Murray Abraham o Mónica Cruz. No obstante al visualizarla se nota que no es una superproducción de Hollywood, por lo que a nivel de decorados, música, ambientación... la película deja mucho que desear.

El argumento sí es sugerente, aunque como digo no aporta nada nuevo a la anterior. El Emperador Tiberio (Max Von Sydow, sin lugar a dudas la mejor interpretación de la película) envía a Judea a Tito Valerio Taurus, un soldado romano, para que investigue acerca de Jesucristo y los rumores sobre su resurrección. Allí tendrá que comprobar con sus propios ojos la persecución de los primeros cristianos, siendo obstaculizada su tarea por el complot de Poncio Pilatos y los sacerdotes del templo para silenciar el asunto. El tesón de Taurus y su amor por una joven cristiana, Tabitha, hará que para encontrar la verdad tenga que sacar a la luz todo el entramado de corrupción en la región.

La película tiene una fuerte base bíblica, y junto a numerosos flashbacks de la vida de Cristo se presentan historias narradas en el libro de los Hechos de los Apóstoles como el martirio de Esteban o la resurrección de Tabitha. Por ello es una buena fuente para conocer mejor la vida de los primeros cristianos, reflejando el ambiente de amor, perdón, solidaridad... que caracterizó a las primeras comunidades evangélicas y que consiguieron que su expansión por el Imperio Romano fuera tan rápida. 

Merece la pena verla, ya que si bien no es para perder la cabeza sí aporta una visión relativamente novedosa sobre el asunto, o al menos lo hizo su predecesora y continúa en la misma línea.

martes, 13 de febrero de 2018

Luz de Soledad (España, 2016)

Tengo que comenzar esta entrada reconociendo que antes de visualizar esta película sabía muy pocas cosas de la vida de Soledad Torres Acosta, la fundadora de las Siervas de María. Al tratarse de un film de bajo presupuesto tampoco estaba convencido de su calidad artística. Y por si fuera poco, comencé a ver la película con cierto escepticismo, con el prejuicio de pensar que lo que me disponía a ver era una mera hagiografía exenta de toda capacidad de autocrítica, como suele ser habitual en este tipo de títulos. 

Pues bien, lo cierto es que Luz de Soledad se trata de una película bastante sólida, con un reparto más que aceptable y un argumento que engancha desde el principio, lejos por cierto de esos panfletos panegíricos de otras épocas.

La película narra la vida de Bibiana Antonia Manuela Torres Acosta (1826-1887), una joven humilde que decidió comenzar junto al sacerdote Miguel Martínez la Congregación de las Siervas de María Ministras de los Enfermos, dedicada a acompañar de noche a los enfermos a los que sus familias no podían atender.

El punto de vista desde el que se cuenta la película es muy interesante. Es muy parecido al utilizado en Encontrarás Dragones, con una trama que se sitúa en el s. XXI y a partir de la cual se producen flashbacks de la vida de la Santa. Una monja contemporánea, Sor Inés, será quien cuente los orígenes de su congregación a Olga y a su padre postrado en la cama, D. Arturo, un ateo recalcitrante que protagonizará una bonita historia de conversión y de perdón a lo largo del film.  

Siendo hija de los lecheros del pueblo, el acceso de Manuela (posteriormente Soledad) a la vida religiosa y su promoción en la misma no fue fácil, especialmente en una época en la que los apellidos eran más importantes que las cualidades y las virtudes personales. Tampoco ayudaba la situación política de España de la época, con brotes constantes de cólera que diezmaban la población, hambrunas y faltas de alimentos generalizados... y con la expropiación de los bienes de la Iglesia durante la famosa desamortización de Mendizábal. La película no evita tratar temas controvertidos como el papel secundario de la mujer en la sociedad y en la Iglesia de la época, los celos y envidias propios de la vida comunitaria religiosa o la dudosa vocación de miembros de la Iglesia que utilizaban a la institución en su propio beneficio y no en el de los más necesitados. Junto a estos temas se tratan evidentemente otros positivos, como la verdadera vocación de servicio y ayuda a los demás, la evangelización de América, el poder de la oración o la capacidad de conversión y de perdón.

Como parte espiritual me quedo con la enseñanza de Soledad Torres Acosta, quien veía en cada enfermo el rostro de Cristo sufriente en la cruz. Solo así podía soportar el contacto con los excrementos, las pústulas o las heridas de quienes además de la enfermedad sufrían soledad o abandono.

Unido a ello se presenta la importancia del testimonio personal de vida, mucho más poderoso que las palabras. "Las palabras conmueven, los ejemplos arrastran", dice un antiguo refrán español de autor desconocido. En el caso de los santos esta máxima es fácilmente demostrable. Y Soledad Torres Acosta fue por su ejemplo de vida canonizada por el Papa Pablo VI en 1970.

La película termina con un dato curioso e interesante que no quería pasar por alto en este comentario. El 21 de mayo de 1915, 25 Siervas de María obtuvieron los primeros Títulos de Enfermería que se promulgaron en España, tras acreditar sus conocimientos y la formación recibida en este campo, entrando a formar parte con letras de oro de la Historia de la Enfermería en España, y todo gracias al tesón y la constancia de su fundadora, Santa Soledad Torres Acosta, una mujer cuya vida y mensaje merece ciertamente ser difundido.

martes, 6 de febrero de 2018

El séptimo sello (Det sjunde inseglet -The Seventh Seal-, Suecia, 1957)

Hace unos meses, comentando la película favorita del Papa Francisco El festín de Babettedecía que era la primera película danesa que había visto. Con El Séptimo Sello de Ingmar Bergman me ha pasado lo mismo pero con el cine sueco, al menos que yo recuerde. 

El título de la película hace referencia al pasaje del libro del Apocalipsis 5,1, donde se hace referencia a un libro cerrado con 7 sellos que solo el Cordero (Jesucristo) podía abrir: "Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos.". En los capítulos siguientes Cristo va abriendo progresivamente seis sellos del libro, sucediendo a cada uno de ellos alguna calamidad en la tierra. La apertura del séptimo sello está relacionada con el fin de los tiempos y el juicio definitivo de Dios.

Estas calamidades bíblicas se asociaron en su momento a los grandes desastres del s. XX, especialmente a la Segunda Guerra Mundial, la bomba atómica y el comienzo de la Guerra Fría tras el que daba la sensación en los años 60 que la Tercera Guerra Mundial era inevitable y la extinción de la humanidad más que probable. Este es  el clima en el que se rueda esta película que tiene ya 60 años, pero que está considerada como uno de los grandes Clásicos del Cine Universal, lo que la convierte en atemporal. Visionarla no resulta en absoluto aburrido, ya que abarca temas que no pasan de moda como la fe, el amor, la muerte, la religión o el sentido de la vida. Hoy se podría realizar la película con mejores medios y una fotografía más bella, pero el mensaje seguiría siendo el mismo. Quizás hoy vivamos con la falsa sensación de seguridad de que un conflicto mundial es algo lejano, obviando que la destrucción de todo el planeta Tierra está en las manos de unos cuantos poderosos. 

El argumento de la película es muy interesante. Para ambientar esta sensación pesimista del siglo XX la acción se desarrolla en el s. XIV, donde las Cruzadas y la Peste estaban a su vez esquilmando a un tercio de la población europea. Antonius Blovk es un caballero templario que vuelve de las Cruzadas con la sensación de haber perdido los mejores años de su vida inútilmente en la guerra.  Quiere tener fe en Dios y en el más allá pero no encuentra motivos para ello. Junto a su fiel y ateo escudero regresan a Suecia, un país devastado por la peste y donde el miedo a la muerte es algo cotidiano. La Muerte en persona se le aparece al caballero y le propone jugarse su vida en una partida de ajedrez. Durante el desarrollo de la partida toda la trama girará en torno a la muerte y a la religión, apareciendo temas como la Inquisición, la caza de brujas, los flagelantes, el arte como método para transmitir el miedo a la muerte, el control de las conciencias, el ateísmo... etc.  

La película es imprescindible para todo aquel que quiera profundizar en estos temas que a pesar de querer evitar en nuestras vidas se hacen de una u otra manera presentes. Los diálogos son muy profundos y cargados de simbolismo. A modo de abrir boca os presento dos textos extraídos del guión del film.  En primer lugar esta serie de preguntas que el atormentado Antonius Blovk realiza a La Muerte durante un momento de su partida:

¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos?, ¿Por qué se nos esconde en una oscura nebulosa de promesas que no hemos oído y milagros que no hemos visto?, ¿Si desconfiamos una y otra vez de nosotros mismos, como vamos a fiarnos de los creyentes?, ¿Qué va a ser de nosotros los que queremos creer y no podemos? ¿Por qué no logro matar a Dios en mí?, ¿Por qué sigue habitando en mí ser?, ¿Por qué me acompaña humilde y sufrido a pesar de mis maldiciones que pretenden eliminarlo de mi corazón?, ¿Por qué sigue siendo a pesar de todo una realidad que se burla de mí y de la cual no me puedo liberar?, ¿Me oyes?...

Y finalmente estas otras palabras del mismo protagonista que seguramente firmaríamos el común de los mortales, creo que más que nunca hoy en nuestra sociedad postmoderna:

He gastado mi vida en diversiones, viajes, charlas sin sentido. Mi vida ha sido un continuo absurdo. Creo que me arrepiento. ¡Fui un necio! En esta hora siento amargura por el tiempo perdido, aunque sé que la vida de casi todos los hombres corre por los mismos cauces. Por eso quiero emplear esa prórroga en una acción única que me de la paz.

Para mi gusto este es el gran mensaje de la película. Un ultimatum para aprovechar bien el tiempo que nos quede en la vida en alguna buena obra que nos redima. Si Antonius Blovk lo consiguió o no es algo que tendréis que descubrir viendo la peli ya que no pienso hacer de spoiler. Y si cada uno de nosotros lo conseguirá es algo que solo el tiempo dirá y a lo que tendremos que responder cuando un día La Muerte -guadaña en mano- se nos presente para ajustar cuentas como al protagonista de la película.